UN PURASANGRE LLAMADO TOM HARDY

Ann y Edward Hardy, afincados en Hammersmith, trajeron al mundo a Edward Thomas el 15 de septiembre 1977. Hijo único, inquieto y con gusto por el espectáculo desde muy temprano, estudió en la Tower House School, Reed's School y la Richmond Drama School. Cuando contaba con 21 años participó en el concurso “Find me a Supermodel” y, no entendemos muy bien cómo, lo ganó. Ese mismo año, entraría en la Por último accedió a la Drama Centre London. En este centro de interpretación pasó poco tiempo, ya que lo abandonó tras ser seleccionado para formar parte del reparto de Hermanos de Sangre, serie en la que también tenía uno de sus primeros papeles otro nominado al Oscar de este año: Michael Fassbender.



LOS PRIMEROS AÑOS EN EL CINE

Su primer papel en el cine fue en la película de Ridley Scott, Black Hawk Derribado (2001). A partir de ese momento, comenzaría una fulgurante carrera, enlazando proyecto tras proyecto, hasta alcanzar los 49 títulos en solo quince años de carrera. Tras la película de Scott llegarían El misterio de Wells, Star Trek: Nemesis y Layer Cake, entre otras, en las que Hardy comenzaba a hacerse un nombre en la industria del cine. Algo que no le impidió también probar las bondades del teatro. Así, en 2003, el actor participaba en Blood y en In Arabia We’d All Be Kings, por las que consiguió el London Evening Standard Theatre Award al mejor actor revelación.
Quemando etapas a toda velocidad, durante los siguientes años apareció mayormente en proyectos para la televisión. En el 2006 volvió al cine, participando en la poco apreciada (por la crítica) Minotauro, Maria Antonieta (en la que la mayoría estábamos de acuerdo en que no estábamos de acuerdo, fuera cual fuera nuestra postura) y en Scenes of a Sexual Nature, película de bajo presupuesto en la que también participaban Ewan McGregor o Mark Strong, entre otros muchos.
Entre sus trabajos para la BBC y varios proyectos en los que la crítica destacó su trabajo, si bien tuvieron escasa repercusión (como el film británico WΔZ), llegamos al 2008. Ese año participó en RocknRolla, cinta de Guy Ritchie en la que volvía a coincidir con Mark Strong, en la que interpretaba a Handosome Bob, personaje entrañable y tan pardillo como la mayoría de sus compañeros. Poco meses después, Hardy protagonizaba Bronson, de Nicolas Winding Refn, película que marcaría un antes y un después en su carrera. La cinta supuso un reto tanto a nivel físico (engordó 19 kg), como a nivel interpretativo, ya que encarnaba a un ladrón condenado a siete años de prisión que acaba pasando tres décadas en aislamiento. Durante ese tiempo, su verdadera personalidad es suplantada por la de su alter-ego, Charles Bronson. Hardy, Refn y la película obtuvieron buenas críticas por este trabajo.

 

DESPUÉS DE REFN, EL DILUVIO

De buenos papeles, se entiende. En teatro, Hardy protagonizó The Long Red Road, obra que dirigía el añorado Philip Seymour Hoffman en Chicago. Su aproximación a Sam, un borracho que trata de borrar su pasado mediante la ingesta de alcohol, le reportó buenas críticas. Previas todas ellas a que su inclusión en el reparto de Origen (Chistopher Nolan, 2010) le convirtiera, definitivamente, en un rostro conocido para el gran público. Eames, su personaje, no tiene la complejidad de que interpretaba DiCaprio, por ejemplo, pero actuaba como contrapunto, aportando algunos toques de humor a la cinta, que resultaban muy de agradecer. En 2011, le veríamos en El Topo, película con uno de los repartos corales más importantes de los últimos años, en la que compartía plano, y cara a cara, con Gary Oldman y Benedict Cumberbatch. La película ha recibido, en general, buenas críticas, y adaptaba la novela homónima de John Le Carré, algo que aseguraba personajes complejos pero bien dibujados. Ese mismo año participó junto a Joel Edgerton y Nick Nolte en Warrior, con la que mantenía el buen criterio a la hora de seleccionar proyectos. Nolan volvería a contar con él para interpretar al villano de la tercera parte de su trilogía sobre El Caballero Oscuro. Su Bane resultó un personaje algo forzado, y su siempre presente máscara hacía que la suya fuera más una interpretación de presencia que de interiorización del personaje. Y sí, hemos obviado que entre Warrior y La Leyenda Renace, Hardy participó en Esto es la guerra, pero queremos seguir afirmando lo bien que elige el actor sus papeles. En el 2013 fue el protagonista absoluto de Locke, en la que durante casi hora y media asistíamos a su viaje en coche, mientras hace uso del manos libres para enlazar una llamada con otra. Proyecto arriesgado que, gracias en buena medida a su actuación, resultaba convincente. En el Festival de San Sebastián de 2014, Michaël R. Roskam presentaba su segunda película tras la aclamada Bullhead. Llevando a la pantalla un relato de Dennis Lehane, que él mismo convirtió en guion, La Entrega nos brindó una interpretación muy medida de Hardy, con un personaje que iba ganando intensidad según avanzaba la cinta. También pudimos verle en la segunda temporada de Peaky Blinders, en la que interpretaba a Alfie Solomons. Y así llegamos al 2015. Con cinco producciones, fue uno de los actores del año. Y por derecho propio: dos de esas películas son candidatas al Oscar a la Mejor Película, Mad Max: Furia en la carretera y El Renacido, esta última también ha supuesto su primera nominación (como actor de reparto); gracias a su doble papel en Legend ha ganado el premio del Cine Independiente Británico y el del Círculo de Críticos Cinematográficos londinense. Por ello, podemos pasar por alto su participación en la (muy) fallida London Road, que cerró el último Festival de San Sebastián. En cuanto a El niño 44, en la que coincidía de nuevo con Gary Oldman y Noomi Rapace, el de Hardy es un personaje que pudiendo ser interesante, resulta bastante mal dibujado. El actor, sim embargo, sale bastante bien parado. Lo confesamos, es uno de esos actores por los que sentimos debilidad. Suele estar bien y logra aportar matices a todo tipo de personajes. Independientemente de que a finales de mes logre la estatuilla, se confirma como uno de los actores más completos del panorama actual. Intenso, con un punto rudo, pero con una capacidad casi camaleónica para la interpretación, no dudamos que sea uno de los actores a vigilar en los próximos años.

IMMACULADA PILAR COLOM.-

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